Copa del Mundo: Travascio y Branz, bronce en Miami

Las argentinas Victoria Travascio y María Sol Branz cumplieron una destacada actuación en la primera etapa de la Copa del Mundo: con 69 unidades, se adjudicaron la medalla de bronce de la Clase 49erFX, compuesta por 16 embarcaciones, en la ciudad de Miami, Estados Unidos, detrás de las campeonas olímpicas, las brasileñas Martine Soffiatti Grael y Kahena Kunze (35 puntos), y de las noruegas Ragna y Maia Agerup (56 puntos).

Así, Travascio y Branz, quienes habían ocupado el décimo tercer lugar de la Clase 49erFX en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 entre 20 equipos, consiguieron su mejor resultado en el circuito internacional, tras haber logrado la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Toronto 2005, disputados en el Canadá.

Además de Victoria Travascio, abogada de 28 años, y María Sol Branz, arquitecta de 26 años, participaron otros nueve argentinos en la Copa del Mundo de Miami. Entre los caballeros de la Clase 49er, los hermanos Yago Lange y Klaus Lange finalizaron quintos, con 96 unidades, en una flota de 26 veleros encabezada por los británicos Dylan Fletcher-Scott y Stuart Bithell (60), seguidos por los austriacos Benjamin Bildstein y David Hussl (79), por los españoles Diego Botín le Chever e Iago López Marra (91) y por los suecos Carl Sylvan y Marcus Anjemark (92).

En la Clase Laser, entre 59 barcos, el timonel Tomás Pellejero figuró en el décimo cuarto puesto, con 164 unidades. Francisco Renna finalizó vigésimocuarto, con 214; Agustín Vidal Incatasciato, trigésimosegundo, con 241; y Juan Pablo Bisio, trigésimo octavo, con 273. Subieron al podio en este caso el francés Jean Baptiste Bernaz (70), el chipriota Pavlos Kontides (125) y el británico Lorenzo Brando Chiavarini (134). Entre las 51 damas de la Clase Laser Radial, lideradas por la griega Vasileia Karachaiou (28 unidades), Lucía Falasca se clasificó en el décimosexto puesto (158 puntos).

Entre las 37 tablas a vela de la Clase RS:X masculina, el cordobés Mariano Reutemann apareció en el duodécimo lugar, con 142 unidades, mientras que Bautista Saubidet Birkner se clasificó vigésimo (127) y Martín Nores, trigésimo séptimo (397). Venció el francés Louis Giard (36), seguido por su compatriota Pierre Le Coq, bronce en Río 2016 (75).

Tres son las etapas que conforman la Copa del Mundo, a saber: Miami, Estados Unidos; Hyères, Francia (abril próximo); y Santander, España (junio próximo).

FOTOS: Marina García y Jesús Renedo/Sailing Energy/World Sailing

Acuerdan una Copa América para 2019 y 2021

Cinco de los seis sindicatos de la XXXV Copa América, excepto el Emirates Team New Zealand, acordaron que las próximas dos competencias se realizarán con un intervalo de dos años (en 2019 y en 2021) y no ya cada cuatro años, como estaba estipulado hasta el momento. Representantes del Oracle Team USA (Estados Unidos), del Artemis Racing (Suecia), del Team France (Francia), del Land Rover BAR (Gran Bretaña) y del SoftBank Team Japan (Japón) se reunieron en la Casa Garrard de Londres, donde en 1848 el joyero real fabricó una jarra de plata de Britania de 70 centímetros, tasada en 100 guineas, convertida en el trofeo deportivo más antiguo del planeta.

Los neozelandeses decidieron no firmar este pacto, porque prefieren seguir respetando el documento fundacional de la Copa América, el Deed of Gift, en que se establece desde 1852 que las normas de cada prueba deben ser consensuadas entre el defensor del trofeo y el primer desafiante. «Es un momento muy significativo para la Copa América», señaló el neozelandés Sir Russell Coutts, cinco veces campeón y director general de la Copa América. «Esto es ideal para aficionados y deportistas, y comercialmente. Un gran paso adelante», asegura el británico Sir Ben Ainslie, ganador de las Series Mundiales Copa Louis Vuitton a bordo del Land Rover BAR, con 512 unidades, delante del Oracle Team USA (493), defensor del título y comandado por Jimmy Spithill, y del Emirates Team New Zealand (485), del también australiano Glenn Ashby.

Sir Ben Anslie, el navegante olímpico más exitoso de la historia de los Juegos (cuatro medallas doradas y una medalla plateada desde Atenas 2004 hasta Londres 2012, las primeras tres en la Clase Laser y las siguientes dos en la Clase Finn), se impuso en las Series Mundiales Copa Louis Vuitton, que determinan al retador, después de haber disputado nueve etapas, llevadas a cabo en ocho lugares alrededor del globo durante dos temporadas (2015 y 2016): dos veces la ciudad de Portsmouth (Gran Bretaña), Gotemburgo (Suecia), Islas Bermudas (Gran Bretaña), Mascate (Sultanato de Omán), Nueva York y Chicago (Estados Unidos), Tulón (Francia) y Fukuoka (Japón). Sir Ben Ainslie y sus tripulantes del Land Rover BAR pretenden llevarse a Gran Bretaña el legendario trofeo la Copa América por primera vez en 165 años de historia. Antes, del 26 de mayo al 27 de junio, en las Islas Bermudas, deberá terminar al frente de la rueda final para acceder a la definición tras nuevos enfrentamientos con el resto de los catamaranes.

Según el acuerdo, se garantizarán asimismo hasta 12 eventos internacionales en los próximos dos años, así como que el costo de formar un equipo será de unos 30 millones de dólares, reducción significativa respecto de los actuales presupuestos. «Los equipos que quieran entrar en esta competición ahora saben cuánto les costará hacerlo, qué tipo de barco necesitarán construir y que no se podrán cambiar las reglas. Este es un deporte moderno, un deporte extremo con equipos que representan países. Además, a los más jóvenes les encanta, con lo cual no solo se atrae a personas que no suelen estar al aire libre, sino también a los canales de televisión», comentó Larry Ellison, fundador de Oracle Team USA y quien, sin embargo, había impugnado en 2007 un pacto similar impulsado en la ciudad de Valencia, España, por los suizos de Alinghi, en aquella época defensores de la XXXIII Copa América. 

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Le Cléac’h: otro récord francés en la Vendée Globe

Armel Le Cléac’h se impuso en la VIII Vendée Globe a bordo del Banque Populaire VIII. El navegante francés completó la vuelta al mundo a vela, en solitario y sin escalas ni asistencia, en 74 días, 3 horas, 35 minutos y 46 segundos, con lo cual superó el récord que desde 2013 estaba en manos de su compatriota François Gabart.

«No he dejado de pelear a cada metro —comentó Armel Le Cléac’h, al concluir esta exigente prueba, «el Everest de los Mares», realizada por primera vez en 1989, con 13 timoneles, y cuyo origen se remonta a la Sunday Times Golden Globe Race, celebrada una única vez, allá por 1968—. Cada metro del recorrido es difícil. Deseaba tanto ganar…, y al fin lo he conseguido». En la segunda posición de la clasificación general, ardua pugna con Le Cléac’h mediante, figuró el británico Alex Thomson, retirado en 2004/2005 y en 2008/2009 y tercero en 2012/2013, con una marca de 74 días, 19 horas, 35 minutos y 15 segundos, seguido por Jérémie Beyou (78 días, 6 horas, 38 minutos y 40 segundos) y por el también francés Jean-Pierre Dick (80 días, 1 hora, 45 minutos y 45 segundos).

Fue un intenso duelo entre Armel Le Cléac’h y Alex Thomson, entre Francia e Inglaterra, pionera en la navegación a vela recreativa y en solitario. Recordemos que el rey Carlos II hizo construir en el siglo SVII el primer velero durante su exilio en Holanda, tras lo cual el río Támesis se convertiría en el primer campo de regatas. Asimismo, ya en 1851, se disputó la primera Copa América en la isla de Wight. El inglés Francis Chichester se impuso en la primera OSTAR en 1960 (cruce de las aguas del Atlántico Norte entre Inglaterra y los Estados Unidos), conseguida cuatro años después, en 1964, por un atleta francés: Eric Tabarly. Además de Thomson, otros dos británicos han culminado en el podio de la Vendée Globe: Ellen MacArthur, segunda en 2000/2001, y Mike Golding, tercero en 2004/2005.

Hasta el momento, siempre los franceses se han adjudicado la Vendée Globe, fundada a fines de los años ochenta por Philippe Jeantot, oriundo de Antananarivo, capital de Madagascar. Titouan Lamazou festejó en 1989/1990, con una marca de 109 días, 8 horas, 48 minutos y 50 segundos; Alain Gautier, en 1992/1993 (110 días, 2 horas, 22 minutos y 35 segundos); Christophe Auguin, en 1996/1997 (105 días, 20 horas y 31 minutos, nuevo récord); Michel Desjoyeaux, en 2000/2001 (93 días, 3 horas y 57 minutos, nuevo récord); Vincent Riou, en 2004/2005 (87 días, 10 horas, 47 minutos y 55 segundos, nuevo récord); el formidable Michel Desjoyeaux, en 2008/2009 (84 días, 3 horas, 9 minutos y 8 segundos, nuevo récord); François Gabart, en 2012/2013 (78 días, 2 horas, 16 minutos y 40 segundos, nuevo récord); y Armel Le Cléac’h (74 días, 3 horas, 35 minutos y 46 segundos, nuevo récord).

Entre récords y serios peligros

Desde la temporada 1996/1997 inclusive, se han registrado seis récords en forma consecutiva y con más de un mes de diferencia en tiempo entre el primero (105 días, 20 horas y 31 minutos) y el último (74 días, 3 horas, 35 minutos y 46 segundos). En esta ocasión, Armel Le Cléac’h, segundo en 2008/2009 y en 2012/2013 (llegó a la meta a 3 horas y 17 minutos de Gabart), recorrió 27.455 millas náuticas (unos 50.000 km) a una velocidad media de 15,43 nudos desde su salida de la ciudad atlántica de Les Sables d’Olonne —fundada en 1218 y ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial—, en el departamento de Vendée, Francia, el 6 de noviembre de 2016.

Tiene 39 años Armel «el Chacal» Le Cléac’h. Nació el 11 de mayo de 1977. Es padre de dos hijos: Louise y Edgar, de 9 y de 6 años, respectivamente. GanóLe Cléac’h la Solitaire du Figaro de 2003 y terminó en el segundo puesto en la Transat. Alain Gautier, ganador de la II Vendée Globe, lo eligió como su sustituto a bordo del trimarán Foncia, con el que Le Cléac’h volcó en la Transat de 2005. Ya en 2008, Armel Le Cléac’h, estudiante de Ingeniería Física, había finalizado segundo en la Vendée Globe, detrás de Michel Desjoyeaux, el único privilegiado que ha sido capaz de celebrar dos veces (en 2000/2001 y en 2008/2009) en una vuelta al mundo en la que otros han perdido la vida: el cuerpo del británico Nigel Allan Burgess fue encontrado en las inmediaciones del Cabo Finisterre en 1992/1993, prueba en la que desapareció el estadounidense Mike Plant; y en la costa chilena apareció muerto el canadiense Gerry Roufs en 1996/1997. De los 138 regatistas que habían participado hasta la fecha en la Vendée Globe, solo 71 lograron cruzar la línea de meta.

Atravesaron corrientes, oleajes y vientos del Atlántico, del Índico y del Pacífico los 29 competidores de esta VIII Vendée Globe, «la aventura más radical de todos los deportes», de acuerdo con el francés Pepe Ribes. Llevaron consigo cientos de kilos en velas; comida deshidratada para, al menos, dos meses y medio; ropa térmica; herramientas; un botiquín fiscalizado por la Federación Internacional de Yachting (ISAF, por sus siglas en inglés); equipo de supervivencia (salvavidas, extintores, balizas de emergencia, bengalas, traje de agua, balsa salvavidas, teléfono satelital, arnés); cartas de navegación. Debido a la falta de sueño y al cansancio, las alucinaciones son habituales a bordo.

Hubo representantes de España, los Estados Unidos, Francia, Holanda, Hungría, Irlanda, el Japón, Nueva Zelanda, Suiza. Estuvieron el bombero catalán Didac Costa, de 35 años, quien empeñó su casa para inscribirse; el neozelandés Conrad Colman; el estadounidense Rich Wilson, de 66 años, el más veterano de la historia. También el japonés Kojiro Shiraishi, de 49 años. Nacido y criado en la montañosa ciudad de Kamakura,  conocida al suroeste de Tokio por sus templos zen y sus santuarios, Shiraishi es practicante de bushido y admirador de Simbad «el Marino». Dice Shiraishi, primer asiático en la Vendée Globe: «Trato de navegar no demasiado feliz, no demasiado triste y no demasiado enfadado. Para mí, es importante no verme sacudido por lo que ocurre a mi alrededor. No me afecta, ya sean elogios o críticas, buenos o malos momentos. Por eso, es importante encontrar tiempo para meditar, concentrarme en mis sentimientos y centrar mi mente, incluso durante la regata».

Maestro de Shiraishi ha sido Yukoh Tada, taxista de Tokio, budista, poeta, escritor, saxofonista, ganador en 1982 de la primera BOC Challenge (una vuelta al mundo en solitario aunque por etapas) y suicidado en dicha prueba una década más tarde, el 9 de marzo de 1991, durante una escala en Sídney. Yukoh Tada tenía 61 años al morir. Soñaba con largar alguna vez de Les Sables d’Olonne. En 1994, con 26 años, su discípulo, Shiraishi, se transformó en la persona más joven en dar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas. Iba a bordo del antiguo velero de Yukoh Tada, el Okera VII, rebautizado Spirit of Yukoh, el mismo con que ahora navegó, rompió mástil y debió abandonar en esta apasionante VIII Vendée Globe.

 

Clasificación general

1. Armel Le Cléac’h (Francia), con 74 días, 3 horas, 35 minutos y 46 segundos (récord).

2. Alex Thomson (Inglaterra), con 74 días, 19 horas, 35 minutos y 15 segundos.

3. Jérémie Beyou (Francia), con 78 días, 6 horas, 38 minutos y 40 segundos.

4. Jea-Pierre Dick (Francia), con 80 días, 1 hora, 45 minutos y 45 segundos.

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Federer, un estado de ánimo

Por Pablo Viola (@pviola14)

Durante las dos semanas del Abierto de Australia pudimos contemplar parte de la historia más importante de los deportes, esa que siempre depara sorpresas, muchas veces agradables, como la de poder ver una vez más en una final de Grand Slam a los dos hombres que le dieron brillo al tenis del siglo XXI, quienes -por lógicos motivos- habían encontrado rivales que eclipsaron sus respectivas figuras en el último lustro.

Fueron rivales deportivos y también la propia edad, el propio desgaste, los principales autores de una serie de secuencias que impulsaron a los simpatizantes de Federer y Nadal a reconsiderar al deporte por encima de sus ídolos, aunque esta situación generaba una melancolía que, a ciertas personas, las llevaba al desamparo, a sufrir un desgarro incurable en el corazón.

Resulta muy difícil para aquellos que disfrutamos de la estética del deporte -más allá del resultado- pensar un futuro sin Roger Federer. De hecho, es exclusivamente su figura la que nos cambia nuestro humor. ¿Puede cobrar tanta importancia la expresión de un deportista en el terreno de juego, tanto como para hacer nuestras jornadas más o menos agradables? Por más inexplicable que resulte para algunos, no tengo dudas al respecto.

Más allá del resultado final, cada vez que le tocó salir derrotado al exnúmero uno del mundo -al ahora ganador de 18 torneos del Grand Slam-, la mayoría esperó su regreso. Un regreso que a mediados de 2016 se demoró medio año, causando preocupación en sus seguidores con preguntas como: ¿Podrá volver a jugar en gran nivel? ¿Es el comienzo del fin? ¿Tendrá una nueva posibilidad después de haber estado tan cerca de la final de Wimbledon?

El propio Federer reconoció con sus propias palabras lo sucedido en aquellas jornadas sin tenis para él y Nadal, antes del Abierto de Australia. “Hace pocos meses estábamos inaugurando la Academia de Rafa en Mallorca y hablamos de jugar un partido de caridad, una exhibición. Estábamos los dos lesionados y recuerdo que jugábamos con unos juniors y nos decíamos: “¡Esto es lo más que podemos hacer!”. Ahora todo cambió”.

Único e irrepetible

Existen idolatrías apasionadas, aquellas que generan histeria y provocan sonidos que en ocasiones pueden aturdir, y también aquellas que llegan al corazón, erizan la piel y sostienen reacciones solapadas. Pueden ser expresiones artísticas o también deportivas. Muchos coinciden que Federer se desliza con mucho de arte en sus movimientos. Sus performances emocionan.

Desde siempre, en un intento de interpretación de la actualidad y ante consultas sobre tal o cual situación del tenis, la principal referencia sobre el suizo y el futuro se basaba en esa calidad de movimientos y en su poco desgaste físico. Como explicar que a los 35 años empiece a tener sus primeras vacilaciones en la materia. Sólo el tenis de Federer tiene la respuesta a su calidad pese a la longevidad.

Respecto de la final ante Nadal tuvo de todo, pero básicamente la táctica adecuada para tratar de torcer una historia negativa ante el español. En el récord general entre ambos, Nadal estaba 23-11 arriba. El manacorí fue siempre la horma del zapato para Roger. Desde lo tenístico, con la estrategia adecuada para neutralizar el talento del helvético, desde lo físico, llegando a acciones extremas en la cancha, salvando situaciones imposibles, y desde lo mental, con su implacable capacidad de modificar escenarios y prevalecer al final de los partidos.

Federer no vencía en un partido y una final de Grand Slam a Nadal desde 2007, cuando se impuso en Wimbledon en cinco sets, antes que lo destronara el propio español al año siguiente en el césped londinense. Esta vez fue distinto y el suizo se recuperó en el terreno de Nadal, el de la mente, ganando cuatro games consecutivos, tras estar break abajo.

Tan perfecta fue la historia que el propio suizo se encargó de trasladarla a palabras durante la entrega de premios, reconociendo la paridad del encuentro y el trabajo de su rival. “Si hubiera perdido estaría feliz también. En el tenis no hay empates, pero si los hubiera, me habría alegrado compartir el trofeo esta noche con Rafa. De verdad”.

Impactos en perfecto equilibrio para reducir el sufrimiento corporal, cierre de ángulos para economizar kilómetros y una característica soltura para desplazarse en la cancha. Nada es mecánico en el juego de Federer. Verlo desplazarse es el placer máximo que alguien puede experimentar, tanto como para imaginar que su presencia, golpes y apariciones prodigiosas, solo puede ser generada por su interminable genio.

El suizo se encargó de poner paños fríos a sus palabras cuando le habló al público en la despedida. “Durante la entrega de premios, dije un poco en general esa frase sobre “Si vuelvo el próximo año…”. Sé que aún hay mucho tenis en mí para seguir dando”. Su impecable rendimiento del domingo hace pensar lo contrario respecto de situaciones del pasado como el sorpresivo retiro de Sampras tras ganar el US Open 2002.

Quienes sentimos su tenis de esta manera tratamos de manejar ese estado de ánimo al que nos referimos en el título. Es el deseo de seguir viéndolo en acción que nos impulsa, de querer que trascienda su nombre aún más respecto de sus calificados rivales, de imaginar la posibilidad de verlo más años, aunque solo sea en los torneos más importantes. Por eso celebramos a la distancia esta conquista histórica, desde el análisis, desde la simpatía y desde un deporte que merece tener intérpretes como él.

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