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Destinos: El Azufre, majestuoso y sustentable

Todo sobre el nuevo centro de ski y pueblo de montaña de 14.000 hectáreas que se está construyendo en Mendoza

Por Belén Sainz Trápaga

Todo es blanco en El Azufre y a su alrededor. Los pies se hunden en su abundante nieve, que se acumula aun cuando en otros sitios del país escasea. Desde las alturas, la vista es extraordinaria: las nubes pasan entre las cumbres, los rayos del sol asoman por detrás de las montañas, iluminando algunas mientras otras quedan en sombra, y el Río Valenzuela serpentea por el paisaje. En la oscuridad de la noche, el cielo se ve más estrellado en lo profundo de la cordillera. Por algo, a este lugar inmenso, frío y remoto lo llaman “La Alaska de Sudamérica”.

Daniel Nofal, presidente y uno de los tres socios fundadores junto a Alejandro Spinello y José Beccar Varela, define a El Azufre como “un nuevo proyecto de centro de ski y pueblo de montaña ubicado en los Andes del sur de Mendoza”. Está muy cerca de la frontera con Chile y se llega por la ruta provincial 226, que tiene 100 kilómetros de ripio. “La base se encuentra a 2400 metros de altura y tiene picos de hasta 4000 metros en el complejo de volcanes Peteroa-Planchon. Hace tres años que estamos basados en el lugar haciendo estudios y un Masterplan con la empresa MountainWorks, líder mundial en diseño de estaciones de ski”, cuenta Nofal.

Por su ubicación, El Azufre cuenta con nieve durante cinco meses al año, ya que las primeras nevadas caen a principios de junio y todo se mantiene blanco hasta fines de octubre. Hasta en inviernos secos, como este último, suele tener dos metros de nieve y ha llegado a tener tres. “Es un lugar muy privilegiado. A diferencia de otros centros, la nieve va a estar en la puerta de tu casa, no arriba en la montaña”, agrega.

El terreno esquiable es enorme: 14 mil hectáreas, el equivalente a más de 30.000 acres. Tiene laderas de nieve en polvo para todos los niveles de habilidad y hasta 1600 metros de desnivel. La montaña principal que van a desarrollar tiene 3100 metros de altura. Al ser tan grandes, las montañas del sur de Mendoza permitirán llegar con una misma telesilla a un montón de lugares. El Masterplan incluye 12 medios de elevación y más de 30 pistas en paisajes paradisíacos. Incluso han planificado pistas de ski de fondo al pie del volcán.

Al preguntar cómo descubrieron el lugar, Nofal recuerda que fue alguien en Malargüe quien le comentó de su existencia. Con un grupo de amigos, todos esquiadores extremos, intentaron llegar en septiembre de 2013 pero había demasiada nieve. Sin embargo, escalaron la montaña y pudieron ver el valle del otro lado: “Le saqué una foto y quedó como mi fondo de pantalla varios años, como un objetivo. Después de un tiempo, contratamos un helicóptero y fuimos a conocerlo esquiándolo. Ahí lo que vimos fue un espacio esquiable inmenso, como ningún otro lugar de Sudamérica, con una nieve increíble porque está muy metido en los Andes. Es el límite con Chile hacia todos lados. Y bueno, por las alturas y el tipo de montañas, pareciera que Dios había hecho un lugar listo para hacer un centro de ski, a medida”.

Desde entonces, se hicieron todo tipo de estudios sobre el terreno, los volcanes, el tipo de nieve, el riesgo de avalanchas y los posibles medios de elevación. Todos dieron como resultado que el lugar era óptimo para instalar un centro de ski. Y a pesar de que era una apuesta fuerte, estos tres amantes de la montaña decidieron avanzar con la inversión, que al día de hoy es totalmente argentina.

Las largas nevadas hacen que los tiempos de construcción sean breves, por eso el proyecto tiene varias fases. Hasta el momento se hizo un lodge, una casa showroom y un espacio de empleados, aparte de la base original formada por domos, que está hace tres años. El siguiente paso, este verano, será instalar medios de elevación terrestres, otro lodge y cabañas. Están trabajando fuerte para lograr abrir en 2022 -con muy baja densidad- para que sea posible ir a conocer el lugar, hacer heliski (subir en helicóptero), catski (subir en máquinas pisa nieve) y usar los nuevos medios de elevación.

Un pueblo de montaña 100% sustentable

Llegar hasta El Azufre es parte de la aventura. Por ser un lugar tan remoto -210 km de ida desde Malargüe, de los cuales 100 son de ripio-, lo ideal no es ir por el día sino poder quedarse a dormir. Es por eso que el proyecto contempla crear un pueblo de montaña con hoteles, restaurantes, edificios y casas. El Masterplan estima que llegue a 3000 camas y la idea es que sea un negocio en conjunto con otros desarrolladores inmobiliarios.

Pero el aspecto más llamativo es que el pueblo de montaña y centro de ski se propone ser totalmente autosustentable, abastecido solo por energías renovables. “Por suerte, en nuestro caso, casi no tenemos alternativa: no hay red eléctrica o ninguna fuente de energía cercana. Todo lo que tenemos hasta ahora está generado ahí, con paneles solares y baterías”, explica Nofal, que hace 10 años fundó la empresa Sustentator, por lo que tiene una gran experiencia en energías renovables. “Siento que la tecnología está a punto caramelo para hacer esto. Por costos, por confiabilidad, por sofisticación… la industria de energías renovables está lista para el desafío de hacer un pueblo enteramente así”, asegura.

Las condiciones del lugar, en la región de Cuyo, son muy positivas como fuente de recursos. El agua se obtiene desde donde nace, que después termina en el Río Grande de Mendoza. Por el hecho de estar en la altura, donde hay mayor radiación, la energía solar es altísima y el clima frío ayuda también a producir más electricidad, según explica Nofal. “Los Andes es una región muy ventosa, por lo tanto, también está el recurso eólico. Y hay un as que tenemos guardado en la manga que es la energía geotérmica porque estamos al pie de unos volcanes bastante grandes. Es algo que también se podría usar para producir calefacción y energía”, agrega. Además, el proyecto incluye la implantación de un millón de árboles para la captura de carbono, la producción de alimentos en invernaderos del valle y de plantas de tratamiento de residuos.

Mientras 50 años atrás los centros de ski se hacían en las montañas que quedaban más cómodas o accesibles, hoy, los cambios en la tecnología y las nuevas posibilidades permiten llegar a lugares de alta montaña donde antes no se podía. El camino de la sustentabilidad no solo era el único posible para El Azufre sino el mejor, dado que está alineado con la filosofía que sus fundadores intentan promover. “No solo queremos usar la tecnología sino también honrar los valores como la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente. Tenemos que darle el ejemplo al mundo de que se puede desarrollar un lugar bien, sin arruinarlo. Es algo que la humanidad tiene que aprender a hacer: desarrollo con lujo, confort, con todo, pero no dañando al planeta”, sintetiza Nofal.

Fotos: Sebastián Arpesella / Gentileza El Azufre

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