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Lucía Falasca: “Nuestro deporte es muy complejo”

Desde Vilamoura, Portugal, Lucía Falasca cuenta cómo se prepara para competir en los Juegos Olímpicos

Por Belén Sainz-Trápaga

Ninguno en su familia navegaba. Lucía descubrió este mundo a los 7 años y hoy, dos décadas después, está por representar a la Argentina en sus segundos Juegos Olímpicos. Tiene confianza, y eso es bueno. Viene de ganar en 2019 el Campeonato Sudamericano de Laser Radial y de lograr la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima. Una historia de motivación, superación y autoconocimiento.

-¿Cómo empezaste a navegar?

-La historia es que fue bastante de casualidad. Soy la séptima de ocho hermanos, de las más chicas. Mi mamá estaba buscando un deporte para otro de mis hermanos. Ella es docente y tenía una amiga cuya hija navegaba, que un día le dijo: “¿por qué no llevás a tu hijo a probar al Yacht Club Argentino en Dársena Norte?” Resulta que ese hermano no quiso, quiso el que le sigue (risas). Y un fin de semana yo acompañé a mi mamá a llevar a mi hermano al club y la entrenadora Vero Sánchez me preguntó si quería salir a probar. Y bueno, salí ese fin de semana. Cuando volví se ve que le insistí a mi mamá porque me había gustado mucho y quería volver. Ella al principio me dijo que no porque me acababan de comprar patines para hacer patinaje artístico con mi prima. Se ve que insistí mucho entonces mi madrina ofreció pagarme la escuelita, así que arranqué ahí en el YCA. Claramente me gustó porque se podía navegar los sábados o los domingos y yo terminaba yendo los sábados y los domingos.

-¿Por qué elegiste esta disciplina, Laser Radial?

-Se me fue dando, un poco. Cuando terminé mi último año en Optimist gané el Campeonato Argentino, que era algo súper importante y un gran objetivo, y ahí creo que la Federación empezó a mirarme con otros ojos. Los entrenadores que tenía al lado me alentaron “¿por qué no probás el Laser?”. Estaban los Mundiales Juveniles de World Sailing y eso fue una gran motivación, así que me pasé al Láser con el objetivo de competir ahí. Fui a los tres Mundiales Juveniles que me correspondían desde los 15 hasta los 18 años. Después empecé a hacer las giras con Ceci Carranza, que ya estaba para Londres, y fue el barco que me permitió estar en los Juegos Olímpicos.

-¿Dónde estás ahora y en qué campeonato acabas de competir?

-En este momento estoy en Vilamoura, Portugal. Terminé la semana pasada el Clasificatorio Europeo para los Juegos (European Olympic Qualify), y ahora tengo del 11 al 14 de mayo otra regata acá en Vilamoura y del 24 al 28 de mayo otra más. Después me voy para Holanda, a Medemblik, a correr una regata del 2 al 6 de junio. La diferencia es que en la regata que corrimos ahora en Portugal, como era clasificatoria para Europa, todavía había muchos barcos y fuimos una flota de 90, y probablemente ahora, como ya están definidas las personas que van a los Juegos, vamos a ser menos, no creo que seamos más de 35 o 40 barcos.

-¿Cómo es tu rutina por estos días?  

-Básicamente estoy entrenando, combinando gimnasio, bicicleta y navegar. Ahora que terminé este campeonato esta semana estoy un poco más tranquila, entre comillas, digamos que no estoy navegando, pero estoy haciendo doble turno de gimnasio y bici, y el jueves empiezo a navegar de vuelta con un grupito de chicas que están acá.

-¿De qué manera te afectó que los Juegos Olímpicos se postergaran un año por la pandemia? ¿Fue mejor contar con más tiempo o fue muy complicado entrenarse con las restricciones que hubo?

-El hecho de que se postergaran lo vi como algo positivo en mi caso. Acabábamos de terminar el selectivo en Australia en febrero de 2020, donde yo obtuve la plaza para los Juegos, y la verdad que sentía que estaba como muy pegado a los Juegos. Había sido un proceso bastante largo de selección. Este año extra me dio la posibilidad de rearmar mi equipo de trabajo, de volver a enfocarme, de planificar. Y bueno, la cuarentena a mí me vino bastante bien para mejorar el aspecto físico, que a veces con tantos viajes se dificulta un poco.

-¿Qué significa para vos ir a Tokyo a representar a la Argentina? Ya estuviste en Río, tenés una experiencia…

-Para mí ir a Tokyo es una alegría enorme y sobre todo bajo las circunstancias que estamos viviendo, que no se hayan cancelado el año pasado y que se hayan pospuesto es algo súper bueno para los deportistas. Y el hecho de haber estado en Río creo que me da bastante confianza. Estuve ahí con 23 años, mis primeros Juegos y mi resultado final fue el 11°, estuve a cuatro puntos de la Medal Race. Pero bueno, la verdad que fue un muy buen resultado para como estaba yo en ese momento a nivel internacional, y de Río me llevé un gran aprendizaje de cómo transitar nuevamente mis Juegos Olímpicos porque creo que de la manera en que los transité en Río, con mucha tranquilidad y mucha confianza en mí misma, es la manera en la que tengo que hacerlo ahora. Y mejor porque en estos últimos años gané muchas más herramientas y creo que he mejorado en muchos aspectos, así que creo que es súper positivo tener la experiencia de haber estado en un Juego Olímpico y poder desempeñarme mejor en los que vienen.

¿Cómo describirías la sensación que te produce estar en el agua practicando este deporte?

-Me acuerdo que una vez dije que sentía que navegar y hacer campaña para mí era como estar todos los días en un parque de diversiones gratis (risas). Es algo que disfruto muchísimo, que me motiva, creo que nuestro deporte es muy complicado, es muy complejo, tiene muchas variables. Y se trata todo el tiempo del autoconocimiento, la superación, es algo que me motiva básicamente y para mí correr regatas es algo increíble, es como estar todo el tiempo luchando contra el viento, intentando entenderlo y ser uno solo. Uno cuando compite tiene muchas sensaciones pero bueno, por ahora siempre son positivas y me da ganas de seguir en este deporte.

Cuando no está en el agua, Lucía estudia Ingeniería Civil en la UBA. Está en tercer año y avanza cuando el deporte se lo permite. Suele pasar la primera mitad del año en Europa y la segunda mitad en Argentina, cursando. “Voy lento pero voy. Algún día me voy a recibir”, asegura.

Fotos: Gentileza FAY – Lucía Falasca

Nota publicada en la revista YACHTING Mundial 38

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